Cuando las víctimas deben disculparse

Humberto BonanataDurante la Cumbre de Río celebrada en República Dominicana el presidente Álvaro Uribe Vélez sabía que el clima ab-initio le resultaría sumamente hostil. Las republiquetas “progres” de Latinoamérica se sentían ofendidas más que por la incursión persecutoria en suelo ecuatoriano del ejército colombiano, por la muerte del viejo narcotraficante, asesino y secuestrador Raúl Reyes.

Aún así, la prestancia del gobernante colombiano, a todas luces junto con Lula – su ausencia fue más fuerte que su presencia- demostraron quiénes tienen más claro hacia dónde va el mundo civilizado del siglo XXI.

Uribe descolló ante el discurso del embajador del alicaído Chávez en la Cumbre, Rafael “Cassius” Correa.

Inteligente, con un discurso prearmado aunque sumamente soberbio, el heredero de la mirada provocadora de Cassius Clay en la década de los sesenta durante los pesajes previos a sus peleas, Correa jugó las veces de ofendido por el ataque regular de los colombianos a “la colmena” de las F.A.R.C. sin perjuicio que Ecuador cedía su territorio a las nómades incursiones narco-terroristas sin hesitarse. Sigue leyendo

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La razón de las bestias

Directora de la Historia Paralela Susana SechiHugo Chávez a generado una profundización del conflicto entre Colombia y Ecuador llevándolo al límite de provocar una absurda guerra y comprometiendo en esa aventura a toda la región. Sin la intromisión del socio del narcoterrorismo colombiano las cosas no habrían traspasado la vía diplomática, pero el desquiciado dictador impuso con su paranoia la unión de Rafael Correa al redoble de tambores y la rotura de relaciones diplomáticas.

En una escalada de la tensión no se aceptaron las disculpas del gobierno colombiano ni sus explicaciones sobre los hechos, solo se acometió contra su presidente por combatir en lucha armada a la mas sanguinaria organización terrorista que conoció Latino América, como lo ha venido haciendo efectivamente durante su mandato.

Nadie procuró acompañar la lucha contra el terrorismo que se viene librando en Colombia y que también beneficiaría a países vecinos, solo se condenó al Señor Uribe con el calificativo de terrorista, anteponiendo como excusa la violación territorial sufrida por Ecuador, caratulada como un hecho de guerra por parte de Rafael Correa y su homólogo Hugo Chávez.

Gobiernos amigos del venezolano en vez de poner paños fríos al conflicto echaron mas leña a la hoguera, demostrando que la paz no es política de estado. Argentina, Bolivia, Nicaragua y Francia se alinearon detrás de Ecuador y Venezuela en la reunión realizada en la OEA, otros gobiernos como Brasil no fueron tan extremistas pero también pusieron su granito de arena, mas suave fueron las intervenciones de Chile, Uruguay y Paraguay, mientras otros países solo incorporaron deseos de una solución pacífica, el único apoyo total para Colombia lo hizo el representante norteamericano. No pudiéndose llegar a un entendimiento se decretó un receso hasta el día siguiente. Sigue leyendo

El luto de los terroristas

Directora de la Historia Paralela Susana SechiEsos mismos que se definieron en estos tiempos como promotores de la paz, cayeron en su propia trampa, mostrando al mundo por quien doblan sus campanas.

Mientras las FARC secuestraban, torturaban y masacraban a ciudadanos colombianos como también lo hacían con todos aquellos de diversas nacionalidades que podrían representar beneficios económicos o convertirse en “canjeables” para la narco guerrilla, nadie de los que conducen esos gobiernos “progresistas” que se expandieron por América Latina, tuvo palabras de reproche para esas alienantes conductas macabras, sin embargo hoy se rasgan las vestiduras por las muertes en combate de un grupo de terroristas de las FARC.

Hasta ahora se había tratado de obtener réditos políticos para la guerrilla colombiana por medio de elaboradas farsas que se dieron en llamar “operaciones humanitarias”, en las que se utilizaron a sufridos rehenes como meras mercancías para tomar posiciones ante la comunidad internacional que no veía con buenos ojos esa supuesta lucha de liberación basada en métodos terroristas.

Consejos de estos pseudos demócratas que conforman estados terroristas como Argentina, Venezuela junto a los gobiernos satélites de Bolivia, Ecuador y Nicaragua, han venido impulsando una guerra ideológica mancomunada en la que se sustentaba y reivindicaba al terrorismo sanguinario y criminal de las FARC, presentándolas como una fuerza “humanitaria y beligerante”.

La reacción de Hugo Chávez después del enfrentamiento militar entre las fuerzas armadas de Colombia y los mercenarios narcoterroristas que culminara con un saldo de 17 guerrilleros muertos entre los que se encontraba Raúl Reyes, segundo en importancia en la conducción de las FARC, irritó al dictador venezolano, quien cumpliendo un papel de “viuda” de Reyes acometió contra el presidente Alvaro Uribe, acusándolo de asesinar a los guerrilleros con los que el ejército colombiano desde hace cinco años mantiene una constante lucha armada. Sigue leyendo