El “buen muchacho”

Directora de la Historia Paralela Susana SechiPor medio de una pasmosa naturalidad se habla de éxitos de gestión, planificaciones donde no las hay y a lo que se adiciona una serie de medidas demagógicas que no brindan soluciones a los gravísimos problemas que se han hecho cotidianos para los ciudadanos.

En las tribunas se escuchan por doquier cantinelas como “estamos trabajando para resolver las materias pendientes”, tanto por parte del gobierno nacional como los gobiernos provinciales se dicen abocados a poner fin a las irregularidades que se han prolongado por varias décadas, provocando el caos en que hoy se ha convertido la anarquía estatal desde ese nefasto 2003 en que el kirchnerato asumió el poder absoluto y su continuidad que hoy tiene cara de mujer.

Vivo ejemplo de los cumulados para la quintita oficial, encontramos a Daniel Scioli, quien de acuerdo a la corporación política era el mejor hombre para gobernar la Provincia de Buenos Aires, una provincia desmadrada en todo sentido a la que las anteriores administraciones habían dejado como tierra arrasada; cuna de delincuentes, emporio de la droga y con todas sus instituciones destruidas.

El 10 de diciembre pasado Scioli asumió la gobernación con un discurso colmado de promesas mágicas, con el que sostuvo tener planes para levantar de las ruinas a una nueva y pujante provincia, lo que fue aplaudido por los impresentables de siempre, incluso el ex-presidente Néstor Kirchner. Sigue leyendo

Demencia piquetera

piqueterosLos hechos ocurridos en La Plata y el lumpen mental congénito.

El estado de descomposición al que asiste la sociedad argentina se evidencia en todas las esferas de la vida y se profundiza con el paso del tiempo como consecuencia de las carencias de conocimiento que impiden llevar adelante prácticas resolutivas. Con lo cual, el problema se ramifica y el empleo de la violencia es la vía utilizada por algunos individuos para expresar sus disconformidades o bien, para reclamar cosas o derechos que entienden les pertenecen.
Por supuesto que no todos los hombres transitan la vida con métodos tan primitivos e irracionales.
Existen grupos humanos que se manifiestan de manera pacífica respetando las libertades individuales y colectivas. Sin embargo, este tipo manifestaciones, de un tiempo a esta parte, son las menos, ya que han sido sobrepasadas por aquellas formas de protesta en la que distintas agrupaciones se mezclan, teniendo como destino inexorable, la pérdida de sentido del objetivo inicial.
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