El goteo político y económico que demuele a los Kirchner

La fuga de dirigentes peronistas del oficialismo es la otra cara de la evaporación de depósitos, inversiones y reservas. El fracaso de la estrategia de confrontación y repliegue sobre el PJ.

“Esto ya es un proceso irreversible y el peronismo no da para más”, afirmó dramático uno de los pocos hombres que todavía logra articular un mínimo nivel de diálogo con un Néstor Kirchner cada vez más alienado ante cualquier posibilidad de diálogo con el campo.

La frase grafica lo que se escurre en los medios, como un creciente murmullo de voces disonantes, que desde el propio oficialismo cuestionan la estrategia de confrontar a todo o nada con el campo, que en muchas localidades del interior es igual a pegarse un tiro en el pie.

El goteo diario de dirigentes políticos que sufre el kirchnerismo, comienza con una lista que concentra varios de los nombres más relevantes de esa fuerza, Carlos Reutemann, Felipe Solá, Jorge Busti, Alberto Rodríguez Saá, Juan Schiaretti, Juan Carlos Romero, José Manuel de la Sota, pero se extiende hacia abajo como vasos capilares en infinidad de intendentes, legisladores y dirigentes que no comparten el rumbo elegido.

Otra vez fue el matrimonio su principal enemigo. Mientras que en localidades como Amstrong y San Pedro se concretaban movilizaciones históricas –en la cordobesa Monte Maíz hubo incluso más manifestantes que habitantes declarados-, la Presidenta elegía asilarse en debates internacionales en Roma y su marido convocaba a una fantasmal y diezmada reunión con “radicales k” y funcionarios en el lujo de un hotel cinco estrellas.

La rebelión de los sátrapas

El inmenso imperio persa de la dinastía Aqueménida se estructuró sobre la división política y territorial de las satrapías. Los sátrapas eran delegados del emperador que tenían por principal misión garantizar el pago de tributos que remitían al poder central. Funcionarios corruptos y corrompidos no dudaban en cambiar de señor cuando la suerte lo abandonaba. Fue así que la mayoría de estos continuó sirviendo bajo las órdenes de Alejandro Magno cuando este derrotó a Darío.

Desde entonces la palabra sátrapa se convirtió en sinónimo de servilismo, traición y venalidad. En el peronismo sobran ejemplos de gobernantes que han cambiado tantas veces de ideología y señor que ya les debe costar identificar sus convicciones. Y aún así, el goteo de rebeldías crece y se encamina a una abierta revuelta. ¿Por qué?

Un rey que no escucha es un rey demasiado peligroso. La foto de Cristina Kirchner llegando a Roma, que la agencia EFE difundió al mundo, revela los estragos que esta crisis está provocando en la Presidenta. Demolición de imagen, prestigio y popularidad que de manera implacable lleva adelante su marido.

¿Cuántos dirigentes peronistas más se vana someter a la inmolación política que aceptó Jorge Capitanich? El suicidio no es una práctica extendida entre los peronistas.

Degradación del poder que se expresa en los resortes más sensibles de la sociedad. Los bancos sufren una dramática pérdida de depósitos. La gente huele sangre y hace lo que siempre hizo: liquida los plazos fijos, compra dólares y los atesora en cajas de seguridad o debajo del colchón. El Banco Central relata la epopeya de perder dólares genuinos y comprar devaluados bonos argentinos. Las inversiones y el giro comercial están paralizados. Hasta Julio de Vido lo reconoce en la intimidad.

“La orden es sencilla, sentarse sobre la plata”, explican en los bancos. La paranoia crece y los operadores tienen prohibido hablar de corridas. Teléfonos y mails intervenidos. Prácticamente ya no existen créditos a tasa fija y cada día se suspende alguna línea de préstamos.

De aquí a fin de año el país deberá enfrentar pagos de la deuda externa por más de 6.000 millones de dólares. En Economía juran que esos vencimientos están cubiertos. Por las dudas, Hugo Chávez ya se cobró con Techint, a todas las “ayudas” que les dio a los Kirchner.

El incierto futuro

La incógnita sobre qué camino tomará esta vez la crisis, es el único debate que hoy circula por la política. Elisa Carrió, al borde del pánico, clama por la paz y la defensa de la institucionalidad. Mauricio Macri cree que esta es “su hora”. Piensa, claro está, en el 2011. Ya decidió que será candidato a Presidente.

Autor:Ignacio Fidanza

Fuente:Lapoliticaonline.com

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