Preocupa que los argentinos huyen del peso y los bonos públicos

La economía se sigue complicando, más allá del conflicto agropecuario. La inflación, las expectativas negativas acerca de la capacidad de los Kirchner para corregir la macroeconomía y los pronósticos de nuevo default, provocan una preferencia del público por no tener pesos ni bonos públicos argentinos.

El derrumbe de los bonos públicos argentinos, hasta niveles de ‘default’, se profundizó con las versiones de que el nuevo Índice de Precios al Consumidor elaborado por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos arrojó una evolución inferior al índice aún vigente.

Alberto Fernández, jefe del Gabinete de Ministros, había informado que el nuevo IPC se testea desde hace 8 meses, relevando a 400 artículos contra los 818 actuales, enfocados en productos de consumo masivo, no suntuarios, teniendo en cuenta la Encuesta Nacional del Gasto de los Hogares de 2004/2005, y con una canasta móvil de productos, en particular los rubros de frutas, verduras y vestimenta, cuyos subrubros serán variables.

¿Qué está provocando el descenso de los bonos públicos argentinos? Básicamente descapitaliza a los bancos comerciales, que han invetido porcentajes apreciables del ahorro del público en esos títulos.

Un descenso en la cotización de los bonos, disminuye el respaldo conque operan los bancos y debería forzarlos a incrementar el capital propio. La situación es compleja porque, además, hay una evidente preferencia del público por los dólares estadounidenses.

El dato no es menor cuando desde el kirchnerismo se explica que no es una ‘corrida’ contra el peso sino contra los bonos.

Pesos y bonos integran, juntos, el pasivo del Banco Central, y se retroalimentan mutuamente.

Entonces, si realmente es una corrida contra los bonos (por el nuevo IPC o por las versiones de futuro nuevo default argentino o por las consecuencias de un nuevo conflicto agropecuario o por lo que fuere), pero provoca que los vencimientos de depósitos en pesos o se renueven dolarizados o se retiren para dolarizarse en el sistema cambiario, da igual.

Si la situación no se revierte, obligará al Banco Central a considerar en forma más seria que hoy día la situación del mercado, no obstante lo cual, por ahora, Martín Redrado parece más preocupado que asegurar para su Fundación Capital la adjudicación de la onerosa encuesta sobre pymes que realizará la Asociación de Bancos Argentinos, que en prevenir la situación del mercado bancario.

En tanto, el mercado de granos de la Argentina no registró hoy transacciones por la huelga comercial lanzada en la víspera por los productores agropecuarios contra un impuesto a las exportaciones.

“No tenemos una sola orden de venta, los teléfonos no suenan acá, y las charlas pasan por qué noticias se conocen y no por el mercado”, explican los operadores.

A lo largo de las tres semanas que duró la protesta de marzo, la plaza cerró sin negocios en la mayor parte de las sesiones.

La única duda pasa por saber si los compradores -exportadores en su mayoría- se presentarán o no en la plaza para intentar adquirir mercadería, lo que permitiría fijar un precio para los granos.

¿Cuál es el impacto fiscal de los acontecimientos?

Sin duda que es una cuestión muy delicada. Durante el anterior paro de 21 días no solamente fue afectada la inflación (no reflejada en ninguna de las estadísticas del INdEC) y la estabilidad de la cadena de pagos en el interior, sino que al menos municipios y provincias sufrieron una caída de sus recaudaciones provenientes del sector agropecuario.

La estrechez es mayor cuando la Nación ha diferido, desde comienzos de año, la aplicación de partidas presupuestarias aplicadas a gobiernos provinciales y municipales. Si bien los pagos de subsidios al sector privado no mermaron sino que crecieron, las imputaciones al sector público si se encuentra muy frenada, como posible factor de presión político de los Kirchner sobre las administraciones del interior.

La interrupción de la cadena de pagos tiene también consecuencias para el sistema financiero, y es otro tema que provoca mucho debate por estos días.

En este contexto, no se entiende porqué los Kirchner insisten en la colisión con los productores agropecuarios en vez de buscar apaciguar los ánimos, reducir el riesgo-país y recuperar la cotización de los bonos, para comenzar a regularizar la economía doméstica.

Por : Diego Perez

Fuente: Urgente24.com

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