La República que perdemos

Jorge Omar AlonsoLa perdemos irremediablemente, las señales se muestran con toda claridad. La ensoñación que las falsas promesas con las que la demagogia adormilara al pueblo crédulo, se disipa poco a poco. Ese poder político vacuo que solo logra exhibir la farsa revanchista de “derechos humanos” para sus sediciosos acólitos, se prolonga en un connubio dispuesto a repartirse los despojos de la Patria “ad vitam aeternam”

.Se está gestando el “gran movimiento” que ha de presidir los destinos del País, bajo la égida del cabecilla máximo ante quien desfila la becerrada dirigencia política, sindical, empresarial y piqueteril; granujas oportunistas que van tras los residuos escatológicos que aquel les obsequie.

Todos tienen algo que ofrendar y acuden a ofrecer sumisión al “aparato”. Políticos perdedores, sindicalistas “sudando por todos sus poros el tocino de su engorde robado”, como dijera Lugones. Y los piqueteros “estrellas” condicionando sus facciosas formaciones siempre y cuando haya un lugar en el poder, poniéndolas a disposición del movimiento cual fuerzas de tareas para el choque.

Como si nada faltara para el pronto derrumbe, las promesas demagógicas que le hicieron al pueblo se muestran cada vez más en su patética falsedad. Aquellos créditos para los felices inquilinos que iban a acceder a la casita propia, desaparecieron o mejor dicho nunca fueron accesibles para la clase media urbana. Ya no engañan a nadie los índices de inflación dibujados, la realidad a la hora de comprar se muestra como la única verdad. Están para desmentirlo los porcentajes pedidos por las partidarias para los aumentos de sueldos, las cuotas de la medicina prepaga y colegios privados, las expensas, los alquileres, los útiles para la escuela, los alimentos, el transporte y la problemática docente con sus renovadas promesas de paro de cada año.

Pero está también el flagelo máximo que padece la sociedad argentina: la inseguridad. Una verdadera matanza de ciudadanos se está llevando a cabo preferentemente en el conurbano bonaerense, La Plata y Capital Federal por parte de una delincuencia feroz que ha sobrepasado la capacidad de las policías. En este punto el Dr. Zaffaroni habría manifestado que el problema que tiene nuestra provincia es la policía.

Sin embargo si nos atenemos al reclamo de algunos afectados y de deudos de víctimas fatales, la administración de justicia por parte de fiscales y magistrados un verdadero culto a la incompetencia, no goza de la confianza pública y no es creíble porque existe toda una ideología jurídica garantista que desciende de las cátedras universitarias del Derecho.

Aquí y ahora el tejido social se encuentra roto por la violencia delictual para la que nada vale el contrato originario y de esta manera, es imposible que el ciudadano se realice libremente si se encuentra amenazado con las pérdidas de su vida y sus bienes.

Perdemos la República irremediablemente en este caos social y político a lo que nos ha conducido toda una dirigencia malformada en la bellaquería y que contubernio mediante, se prepara para perpetuarse en el poder.

Autor: Jorge Omar Alonso

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