El fetichismo de los derechos humanos

Jorge Omar Alonso“Por esto se ha retirado la rectitud, y la justicia se mantiene lejos; porque la verdad tropieza en la plaza, y la rectitud no halla entrada”. Isaías 59-14.

Resulta innegable que conceptos tales como dignidad humana y libertad, derechos humanos y justicia solo permiten su desarrollo dentro del compromiso democrático, pero nunca podrán ser acreditados a través del abuso y la persecución obstinada y la diferencia la encontraremos en el componente ideológico que se desprende del autoritarismo. Una política de reivindicaciones así enmarcada se presenta como peligrosa a la vez que subestima el concepto de justicia.

El objetivo de los llamados “juicios por la verdad” que se desarrollaron en la ciudad de La Plata durante el 2007, no consistieron en una investigación histórica sino en una evaluación moral y consiguientemente de culpas y responsabilidades.

Lo que no debe quedar fuera de toda consideración para provecho de un sano concepto de la justicia, es el hecho de que no se puede perseguir a un individuo presuntamente inocente, como sucediera en esta ciudad a través de un allanamiento compulsivo de su domicilio y quedando el resto de la familia a una injusta exposición pública.

Resulta evidente que a esta justicia para la que están latentes las cuestiones de culpa y responsabilidad, el hecho de que alguien haya pertenecido como simple numerario a una institución cuestionada lo presupone culpable de algo.

Este concepto de culpa colectiva debe ser rechazado, puesto que son los individuos y no las instituciones ni su masa anónima los culpables individuales. En este aspecto es erróneo el concepto que esgrime muy a propósito y con toda intencionalidad, un agrupamiento de características vesánicas denominado CORREPI cuando ensucia paredes con la leyenda: “no es un policía, es toda la institución”.

La misma forma de actuar en los escarches, al estilo del batallón policial 101 alemán, cuando marcaba las propiedades de los judíos de Polonia.

Es de esta manera en que la pretensión de justicia se transforma en actos persecutorios y de venganza.

Autor: Jorge Omar Alonso

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