Opacada por Kirchner, Cristina aún no encuentra su propio sello

Cristina KirchnerAcaso porque es verano y porque el PJ ocupa el centro de la agenda oficial, hasta ahora la Presidenta pasó más tiempo fuera de la Casa Rosada que en ella.

Se toma un receso diario para la hora de la siesta, en Olivos, y este fin de semana volvió a instalarse en El Calafate. Anunció más del doble de lo que inauguró, pese a que su esposo dejó muchas obras pendientes. Tuvo más reuniones sociales con celebridades que encuentros protocolares. El 90% de sus decisiones fue para nombrar funcionarios, en su inmensa mayoría heredados de la Gestión Néstor. Repitió vestuario una sola vez en dos meses.

Estilo CFK. Con algunas ondas y colores blancos lució en la asunción presidencial. El viernes se la vio con pelo lacio y colores fuertes.
Sesenta días pueden ser nada o mucho, todo depende de para qué. Hoy, Cristina Fernández de Kirchner cumple sus primeros sesenta días como presidenta de la Nación. Pocos, poquísimos para sacar conclusiones definitivas: los resultados nece
sitan tiempo. Pero acaso sean suficientes para intuir algunas tendencias. En dos meses, algo opacada por el protagonismo que siguen teniendo su marido y ciertos conflictos “heredados de la gestión anterior”, el aún indescifrable estilo Cristina parece insinuarse en seis datos surgidos del análisis de su actividad diaria:

1) Su horario de trabajo es notablemente distinto al que cumplía Néstor Kirchner. En promedio, llega a la Casa Rosada alrededor de las 11 y se retira a las 15, para cumplir un “turno tarde” de 17 a 20.

Cristina se toma la siesta en Olivos, receso que sería imposible sin el uso del helicóptero oficial. De los 60 días, pasó casi la mitad descansando: este fin de semana también se trasladó a la residencia familiar de El Calafate.

2) El 90% de los 213 decretos firmados desde el 10 de diciembre fue para nombrar ministros y funcionarios, la mayoría de los cuales habían ocupado el mismo cargo durante la Gestión Néstor. Su primer decreto, el Nº 01/07, es simbólico en ese sentido: fue para nombrar a Alberto Fernández como jefe de Gabinete. Según sus actos de gobierno, Cristina estaría ejerciendo más un segundo mandato K que el primero propio.

3) La mayor parte del otro 10% de los decretos firmados por CFK estuvo orientada a ampliar la administración pública (5 decretos), a otorgar beneficios a sindicatos (4 decretos) y al anuncio de obras públicas (otros 4), un clásico de la época kirchnerista.

4) Las reuniones oficiales de la Presidenta en la Casa Rosada indican que su agenda social con celebridades superó a la internacional, con mandatarios y diplomáticos de otros países. En ella, Serrat-Sabina, Soda Stereo, Antonio Banderas-Melanie Griffith y Naomi Campbell ocuparon más tiempo que el español Mariano Rajoy, el boliviano Evo Morales, el embajador estadounidense Earl Wayne o el ex golpista paraguayo Lino Oviedo. Por lo visto en estos dos meses, la Gestión Cristina requirió visibilidad, brillo, glamour, algo que en los “malditos 90” era cuestionable por su frivolidad.

5) Hizo más anuncios de planes y obras a futuro (38% de sus apariciones públicas) que inauguraciones de obras planificadas por su marido en los últimos años (16%).

6) Cristina relevó al jefe de la Prefectura una vez que el ex represor Héctor Febres apareció muerto en su celda. Canceló las exenciones impositivas a la importación de autos para diplomáticos una vez que estalló el escándalo en la Cancillería. Y envió al Congreso el nuevo Plan de Seguridad Vial cuando los muertos en rutas argentinas durante 2008 ya sumaban 147. Hoy llegan a 155. Tuvo más reacción que acción a la hora de generar titulares en los medios nacionales.

En el arranque de su presidencia, Cristina afrontó el estallido del Valijagate en Miami, los cortes de luz y agua provocados por la crisis energética y amenazas sindicales. Resolvió esas tormentas tomando cierta distancia mediática del venezolano Hugo Chávez y recibiendo al embajador Wayne; lanzando un nuevo plan energético en base al uso de lamparitas de bajo consumo y el adelantamiento de la hora; y acordando reglas de juego “civilizadas” con Hugo Moyano, para lograr que las demandas salariales no disparen los increibles índices de inflación del INDEC.

Sus últimos días quedaron opacados por el regreso de su esposo el centro de la escena, “operativo clamor” y retorno de Roberto Lavagna al PJ mediante.

Colores y ondas. Cristina sólo repitió vestuario el 12 de diciembre (durante un acto en Berazategui con el intendente Juan José Mussi, para anunciar obras cloacales) y el 29 de enero (durante un acto con intendentes del Conurbano en la Casa Rosada, para comprometerlos al cambio de bombitas): usó la misma blusa estampada en tonos rojos, rosados y morados, aunque una vez la combinó con cinturón color obispo y remera rosa, y la otra con cinto colorado brillante. En ambas oportunidades usó gruesas gargantillas de oro: una labrada y la otra, de cadenas trenzadas.

Usó el cabello recogido y hasta rodete durante los primeros días de mandato. Había asumido con el pelo suelto y con ondas, y luego fue tendiendo al lacio y regresando al flequillo sobre los ojos.

No cambió el maquillaje. Es muy pronto para saber qué ha cambiado, en realidad.

Sigue
Dijo 120 veces “argentinos” y una sola vez “Julio Cobos”

Un atributo indiscutido de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner es su buena memoria. Nunca lee los discursos y tampoco lleva anotaciones para no olvidar conceptos que el secretario legal y técnico, Carlos Zannini, sugiere en cada confección discursiva.

PERFIL realizó un análisis de las alocuciones que CFK hizo en estos 60 días de gobierno y descubrió que sólo mencionó una vez al vicepresidente Julio Cobos: fue el día de la asunción. Elije la palabra “argentinos” para comenzar cada acto y nunca mencionó la “inseguridad”, tema que está en efervescencia en todo el país.

Además, dejó de nombrar al “presidente Néstor Kirchner” con la regularidad con que lo hacía en sus primeras semanas como Presidenta, y se apoya en palabras como “obras”, “problemas” y “desarrollo”, que además repite varias veces dentro del mismo discurso.

Sólo una vez en 60 días mencionó las palabras “oposición” y “Congreso”. Jamás dijo “diálogo”, por ejemplo.

La Presidenta utiliza algunas muletillas, tales como “yo creo que…”, y se refiere a sí misma como “esta Presidenta” cuando desea imponer ideas o conceptos que podrían ser titulares en los medios de comunicación.

Autor:Andrea Jafelle FragaFuentes:Perfil.com-Totalnews.com.ar

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