Cristina y la búsqueda de la gloria perdida

Susana SechiAnte la expectante mirada de una opinión pública que seguía por TV el desenlace de la entrega de las rehenes por parte de las FARC, llegó la noticia esperada y las imágenes que mostraban a Clara Rojas y Consuelo González en excelentes condiciones de salud, en el momento que los captores las condujeron al lugar acordado en las coordenadas recibidas directamente por el gobierno venezolano.Luego del anterior intento que culminó en fracaso por incumplimiento del grupo terrorista, este 10 de enero del 2008 las FARC en una atípica liberación, es decir sin exigencia de canje alguno, cuando hasta ahora todo estaba destinado a sacar provecho de estos delitos, dado que los “canjeables” como denominan a ciertos secuestrados, son utilizados como moneda de cambio por estos delincuentes.

Sin embargo esta véz no pidieron nada por la entrega de estos rehenes, salvo la condición que Hugo Chávez interviniera en el proceso. Esta liberación de las dos mujeres desató el júbilo en los colombianos y en el mundo entero, pero la felicidad no pudo ser completa, el dolor de otros familiares de las 750 personas que todavía permanecen en manos de los terroristas y de las que no se sabe a ciencia cierta que suerte han corrido, empañó esta incipiente alegría, ya que los colombianos saben muy bien con quien se está tratando.

Mientras Chávez tuvo su día de gloria junto a Pilar Córdoba, esa senadora que en otros tiempos supo revistar en las FARC, algo que debió ser ejecutado como una acción humanitaria fue utilizado en sendas declaraciones de tinte propagandístico muy benévolas con las organización terrorista y destinadas a exaltar las figuras del dictador venezolano y la señora del exótico turbante.

Pilar Córdoba habló en nombre de todos, se mostró como la voz de la comunidad internacional, del pueblo venezolano y del Comandante Marulanda, con quien parece mantener un inmejorable diálogo que se podría interpretar como una plena comprensión a los objetivos del jefe terrorista, a quien trató de presentar como alguien portador de rasgos humanitarios y no como el asesino que realmente es, por el hecho de haber entregado en esta oportunidad a dos “retenidas” como le gusta denominar a la Senadora a los privados de la libertad por la agrupación narcoterrorista.

Nada se pudo escuchar de boca de Pilar Córdoba acerca de los esfuerzos que viene practicando el gobierno colombiano y que en este caso fue la pieza principal para llegar a buen puerto con la entrega de las rehenes, tampoco hizo mención alguna a las atrocidades practicadas por las FARC, por el contrario hizo un llamado a liberación de los terroristas encarcelados por la justicia de su país y condenados por crímenes de lesa humanidad, los que de acuerdo al derecho internacional no prescriben en el tiempo.

La libertad de Clara y Consuelo si bien constituyen un hecho para celebrar, no deberá desatar una ola de humanismo con respecto a las FARC, que haga olvidar en la euforia del momento que esta es una salvaje organización terrorista que desde hace cuarenta años viene cometiendo horrorosos crímenes en Colombia.

Desde la Argentina la Presidente Cristina Kirchner se felicitó por el éxito de la operación que llevara a cabo su amigo Hugo Chávez y confesó haber mantenido una comunicación permanente con el Palacio de Miraflores para estar informada minuto a minuto del desarrollo de los acontecimientos. La Señora también exaltó la anterior gestión encabezada por su esposo, calificándola de positiva y determinante para el feliz término acaecido en la Amazonia colombiana.

No queriendo de ninguna forma perder protagonismo, la Primer Mandatario prometió “Ahora vamos por Ingrid” y volvió a ponerse a disposición de una futura intermediación humanitaria, aclarando que pese a mal intencionadas críticas de ciertos periodistas y de la oposición, ella como su esposo seguirán trabajando para cumplir con esos sueños que se retrotraen a esas épocas de militancia en las que buscaban construir un mundo mejor, ese mundo que en estos momentos coincide con los planes del Presidente Chávez y por que no del Comandante Marulanda.

En sus respectivos países, estos presuntos “Humanistas Siglo XXI” no respetan derechos, libertades individuales y tratan regirse desde el poder absoluto, instaurando una justicia revolucionaria que solo responde a sus intereses y castiga desde el odio a un amplio espectro de ciudadanos políticamente incorrectos. Ahora disfrazados de voluntariosos pacificadores intentan salvar a sus compañeros de ruta de los años 70, esa guerrilla colombiana que se encuentra acorralados por el accionar de un gobierno democrático, respaldado mayoritariamente por su pueblo, y utilizan deleznablemente a las víctimas de las FARC y sus familiares, las que se encuentran con las defensas bajas después de haber soportado el flagelo de un largo cautiverio, pero millones de colombianos no les dejarán cumplir con sus obscuros y perversos objetivos.

Autor: Susana Sechi
Directora de La Historia Paralela

Email: susanasechi@gmail.com

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Una respuesta

  1. Como colombiano vivo este drama de frente. Mi opinión particular sobre este hecho la puedes ver aquí

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