Cromagnon

Gustavo CollaA raíz de la liberación del empresario Omar Chaban, el tema Cromagnon, cobro actualidad nuevamente. Y vale la pena detenerse en el, ya que dicho episodio es un perfecto compendio de los males argentinos, poniendo de relieve conductas que hacen que la tragedia sea la consecuencia natural de los mismas. Lo llamativo es que, esas tragedias, afortunadamente, no se repitan con mas asiduidad.
Vale la pena repasar un cuentito (en realidad es un interesante test) que planteaban en una universidad de España para explicar la teoría de la culpa.

“Un señor sale en viaje de negocios. Va al aeropuerto en coche de alquiler. Tan pronto el señor recorre unas cuadras, el amante de su esposa ingresa a su casa . Al llegar al aeropuerto, los vuelos estaban suspendidos por una tormenta infernal.

El señor debe volver a su casa, pero como el servicio de transportes estaba colapsado , llama a su esposa para que lo vaya a buscar. La mujer, que no tenia excusas para negarse a tal pedido, entra en pánico porque , para llegar al aeropuerto, debería atravesar un lugar de extrema peligrosidad. Le pide entonces a su amante que la acompañe, quien por razones obvias se niega. Recurre entonces a su mejor amiga, la que responde que, siendo ese el único día de la semana que veía a su novio, no podía acompañarla. Ya nerviosa, recurre a un hermano a quien hospedaba en su casa para facilitar sus estudios, quien le responde que por tener un examen muy importante al día siguiente, tampoco podría acompañarla. En desesperación acude a la comisaria en busca de custodia, recibiendo como respuesta que no había personal ni móviles disponibles para un servicio individual. Resignada, resuelve ir sola. Jamas llego a destino. Su cuerpo apareció al día siguiente al costado del camino, asesinada.” Obviamente, mientras los involucrados cargaban culpas unos a otros, los medios y la sociedad tomaban partido sobre el asunto.

Cada uno efectuó su propio divague, pero lo cierto es que nadie focalizo la culpa en el único responsable: el criminal.

Con el caso Cromagnon sucede algo parecido. Analicemos los personajes de este drama.

EL EMPRESARIO Omar Chaban: uno mas de los tantos “empresarios de la noche” caracterizados por falta de escrúpulos a la hora de hacer caja en ese tipo de negocios. Convertido en un chivo expiatorio importante, le toco a el como le podía haber tocado, o le puede tocar a cualquiera, en cualquier momento, aun hoy, con todas las puertas y ventanas de emergencia que se empezaron a abrir desenfrenadamente mientras duro el humo del incendio.

EL PODER PUBLICO: la corrupción de los controles estatales quedo al desnudo en todo su esplendor. Al igual que Chaban, Ibarra, Jefe de Gobierno de turno, fue una circunstancia. Lo mismo podía haberle ocurrido a anteriores , y lo que es mas lamentable podrá ocurrirle a los que vengan.

EL GRUPO MUSICAL: bastante grandecitos para saber que el fuego quema. Hicieron de las bengalas una suerte de estandarte que los identificaba, en un medio donde la transgresión y la falta de limites tiene buen mercado. Fueron socios a la hora de repartir dinero y pretenden no ser lo a la hora de repartir responsabilidades. Deben saber que los fueros musicales, al menos hasta el día de hoy, no existen.

LOS PADRES: es difícil saber la reacción frente a un momento tan duro a quien no le toco vivirlo. Sospecho que lo primero que hubiera hecho, antes de salir a reclamar por la calles y frente a cámaras, hubiera sido mirarme largamente al espejo y preguntarme cual habrá sido mi falta en todo este entretejido dramático. Y lo ultimo, hubiera sido demostrar y demostrame amor a un hijo a través de la intensidad y el volumen de los insultos a Chaban y a Ibarra.

EL PRINCIPAL CULPABLE: uniendo esta historia con el cuentito anterior, quien no aparece en escena para nada, es justamente, el principal culpable, EL QUE TIRO LA BENGALA. Se dice que fue un menor montado sobre los hombros de su padre. Entonces sera el padre.

Pero la justicia estará largo tiempo ausente si se focaliza el problema en función de odios, rencores y , por que no, hasta por cuestiones mediáticas e ideológicas, dejando de lado la hoy muy abandonada, pero siempre eterna, RESPONSABILIDAD INDIVIDUAL

Autor: Gustavo Oscar Colla

Fuente:La Historia Paralela

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