Vocación Intelectual

Nestor Kirchner y Cristina FernandezSe podría especular que se trata de un complejo de inferioridad no resuelto, pero lo cierto es que existe una necesidad compulsiva de quienes militan en el progresismo de mostrarse como intelectuales, es como si pudiendo lograr ese reconocimiento se autoconvencieran de poseer cualidades de las que están desprovistos.Semejante berretín los lleva a ejercitar un ridículo del que pareciera no son conscientes, cualquier chapucería que practiquen es mostrada como excelsa manifestación cultural, libros que nadie lee se convierten en incunables, filmes proyectados a salas vacías son calificados de “óperas primas” y ni que hablar de pinturas y esculturas, verdaderos engendros que ni siquiera se pueden considerar obscenos, los que transforman a sus autores automáticamente en “artistas”.

Los políticos “progres” no son ajenos a estos delirios, Daniel Filmus en su campaña como candidato a Jefe de Gobierno apostó a mostrarse como un intelectual a pesar de comerse las eses con el apetito de un Gargantúa y mostrar como representantes de la cultura nacional al grupo de impresentables que lo apoyaban, cosechando paradógicamente el mayor rechazo a su candidatura en los sectores de nivel cultural medio y alto.

Algo similar le sucedió a la Presidente Electa luego de protagonizar los papelones hegelianos en un congreso de filósofos, las numerosas islas de ese archipiélago tan criticado por Alberto Fernández estaban pobladas por quienes han tenido un mayor acceso a la educación y los bienes culturales.

La excepción parecía ser Néstor Kirchner, sus insoportables discursos desde el atril nunca incluyeron citas a filósofo alguno, jamás recurrió a frases célebres, ni siquiera a algún latinazgo tan común en los profesionales del Derecho, siempre se expresó en forma vulgar, chabacana y carente de las mas mínimas normas de urbanidad propias de toda persona educada, él se mostraba tal cual era, desagradable y chocante en un ponderable ejercicio de sinceridad.

Pero algo pasó y ahora anuncia que va a emplear su tiempo libre en escribir un libro, el síndrome “soy un intelectual” parece haberlo afectado. Se podrá decir que otros presidentes también empuñaron la pluma como Domingo Faustino Sarmiento o Bartolomé Mitre, pero eran épocas en que Argentina era “un país en serio”

Autor: Sigfredo Durán

Email: siggyduran@gmail.com

Fuente:La Historia Paralela

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