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El Viejo-Nuevo Gabinete

Posted by Ramiro Duran en noviembre 22, 2007

Alejandro Olmedo Zumarán¡Los argentinos somos un pueblo manso por excelencia! (Rolando “Lanny” Hanglin, revista Gente febrero de 1984)Coincido con el periodista y escritor. ¿Cuántas décadas han pasado y seguimos mirando para otro lado sin enfrentar la situación? Nos quejamos del pasado y del presente. Sin embargo las cosas no cambian ni parece que vayan a cambiar.

Mientras tanto hay una mayoría que invoca la premisa de que la política no es una actividad noble por decir algo elegante. No obstante en mi cabeza siempre ronda el siguiente pensamiento: No son los políticos los únicos culpables de este presente sino que la sociedad tiene su gran parte de culpa.

De esta sociedad han salido los militares, los terroristas, los Alfonsín, Menem, De la Rua, Rodríguez Saa, Duhalde y el matrimonio gobernante Kirchner. De esta sociedad que prefiere incumplir las normas de tránsito aunque mueran 8000 personas por año. De ésta sociedad donde muchos se quejan de la policía pero no vacilan en coimear al agente que los detiene por cruzar un semáforo en rojo. De ésta sociedad en la que muchos arrojan los papeles en el piso y sacan la basura fuera de hora. De ésta sociedad donde se hace lo imposible por usurpar el lugar de otro ciudadano que está haciendo una fila para cumplir con algún trámite.

¿Puede esperarse de una sociedad como ésta que quienes nos gobiernan sean personas que respeten las normas elementales de convivencia y los principios trascendentales que rigen una democracia?

Quienes se han presentado cómo candidatos presidenciales el 28 de octubre son personas que evidencian características similares a quienes los votaron.

El 45 % votó a la esposa que ya gobernaba con su marido, un 23 % se inclinó por la defensora de la moral y las buenas costumbres que no dudó un segundo en aliarse con quien se presentaba con un título que no ostentaba.

Nos atrevemos a asegurar que un gran porcentaje de ese 23 % no votó a favor de la titular de la “Mescolanza Cívica” sino en contra del matrimonio gobernante.

Con el triunfo del matrimonio gobernante, quién ahora hará las veces de titular, anunció que profundizaría los cambios que comenzaron en 2003, sin percatarse que lo que la titular llama cambios, en realidad son políticas que ya se han aplicado en el país hace más de sesenta años.

Nada mas mirar el “Viejo/Nuevo Gabinete”. Los principales cargos seguirán en las mismas manos. ¿Podíamos esperar otra cosa? ¿A quien se le hubiera ocurrido que el ministro de planificación, colaborador incondicional e íntimo del matrimonio gobernante podía quedar afuera, lo mismo que el jefe de gabinete?

¡De ninguna manera!

Ambos tienen experiencia y seguramente en todos estos años han guardado información sobre el gobierno que en este tiempo sería inoportuno que la dieran a conocer. En los demás ministerios quedaron los mismos titulares, salvo el de economía, salud y en el nuevo ministerio de ciencia y tecnología.

El futuro ministro de economía ha sido elogiado por muchos analistas económicos y otros han informado a quien esto escribe que es una persona que tiene lo que hay que tener además de capacidad. Resulta imposible juzgar a alguien que no ha comenzado su tarea. Su misión no será fácil, mas aún cuando la electa presidenta le ha dicho a Ségolène Royal que “Nuestro ministro de Economía ha sido siempre Kirchner”.

Entonces si el nuevo ministro es capaz, tiene carácter y firmeza, ¿podrá hacer su trabajo?, ¿cómo hará el novel ministro cuando intente imponer su idoneidad y esta no coincida con lo que el matrimonio gobernante considera que es lo correcto?

Para hacer lo que está pendiente de hacer, es decir atender la inflación, la distribución de la riqueza a favor de los que menos tienen y solucionar problemas de la microeconomía, lo primero es eliminar los anticuerpos que conspiran contra las correctas acciones requeridas.

Que los pobres subsidien el gas a los que más tienen es inadmisible. La garrafa de gas, cuesta 38 $ y su duración es de 12 días para la cocina mientras quienes vivimos en departamentos en Ciudad de Buenos Aires, utilizando la red domiciliaria pagamos 60 $ de gas por bimestre para todo nuestro hábitat. Sirva esto como mínimo ejemplo de la injusticia del régimen imperante.

Una frase que no es alentadora del futuro ministro es la que da a conocer el prestigioso analista Carlos Pagni en La Nación del 15/11: “Con Moreno me llevo muy bien. Hemos tenido que interactuar en varios temas. Es un economista muy superior a lo que permite ver el personaje”.

Por lo visto los intereses del secretario de comercio interior no son los que intentó instalar el actual y saliente ministro de economía, resulta entonces extraño que el futuro ministro, tan capaz según los especialistas, manifieste que el citado secretario es un economista muy superior…

Por las designaciones del “Viejo/Nuevo Gabinete” aventuramos que los “cambios” que empezaron en 2003 continuarán, sin dejar lugar para los cambios que harían que la Argentina fuera un país en serio y desarrollado, éstos últimos seguirán esperando su turno.

La parte de la sociedad que apadrina lo que el matrimonio gobernante llama cambios, no es inocente.

Son cómplices de que de ella misma surjan los políticos que han llevado y llevaran a la Argentina al lugar donde nunca mereció estar.

Autor: Alejandro Olmedo Zumarán

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