En nuestra amada Argentina están ocurriendo cosas de extrema gravedad…

Escudo-Con-LutoLa inseguridad sin precedentes que se abate como una plaga sobre nuestro país, con epicentro nada menos que en la provincia más poblada como es Buenos Aires, ha alcanzado su apogeo en el tiempo que lleva el actual gobierno y su Ministro de Seguridad; ha causado estragos irreparables. Diez años de sangre, dolor y miedo.El miedo se ha instalado en los hogares argentinos que, día tras día, vamos dejando en el camino jirones de nuestros derechos y garantías más elementales, como el derecho a la seguridad; a la vida; a la propiedad privada y el derecho a la libertad. Así lo demuestra una lista de personas asesinadas por la delincuencia común en los últimos años, tan abultada que no registra antecedentes en nuestra historia; cifra record en el mundo.

Nadie podría negar a esta altura de la escalada de inseguridad que el Dr. León Arslanián, autor intelectual y ejecutor del nefasto plan de desguace de la fuerza policial, enmascarado bajo la denominación de “reforma”, ha logrado poner a la sociedad argentina, especialmente la bonaerense, en un estado de libertad condicional y expuesto la vida de millones de personas al libre albedrío de delincuentes cada vez más violentos, agrandados, ensoberbecidos por las sobreprotección del propio estado y que hacen del asesinato de policías una suerte de justicia popular que les proporciona reconocimientos y privilegios en el submundo carcelario, y hasta es celebrado por determinado sector de la sociedad política que todos conocemos.

Pero tanto o mas grave aún es la inocultable actitud de indiferencia que podemos apreciar en los gobernantes y demás funcionarios responsables de elaborar políticas de seguridad. Dicen estar preocupados y dedicados de lleno a hallar soluciones, sin embargo todos los días nos enteramos de nuevas resoluciones ministeriales, leyes o decretos que benefician nada mas que a los delincuentes encarcelados bajo proceso o condenados.

Estos y otros datos de la realidad nos hacen pensar que nada es producto de la ineficiencia, del desconocimiento, sino de la ideología de un sector con poder, que usa y abusa, anteponiendo los intereses del grupo a los de la comunidad en su conjunto.

El gobierno provincial, que al parecer nada hace ni dice sin indicaciones del poder central, desde un primer momento, se ha propuesto destruir por completo la centenaria policía de la provincia de Buenos Aires, y a sus integrantes convertirlos en chivos expiatorios de la inseguridad que el propio gobierno genera con su gestión errante En ese sentido actúa el obediente y mendigo gobernador Felipe Solá, quién -pese a su obediencia debida- con suerte podrá ligar, como limosna, apenas algún puesto menor en la futura administración, si es que ganan.

En la última semana cinco policías fueron asesinados en distintos episodios.

Pero el crimen más espectacular, por el ensañamiento, la osadía del o los criminales y las demás circunstancias de tiempo y lugar que rodean al hecho, es sin duda el asesinato de los tres uniformados bonaerenses juntos, perpetrado en una dependencia del mismísimo Ministerio de Seguridad, en la ciudad de La Plata. Sin embargo lamentablemente no es más que el final anunciado de una gestión abominable, prepotente y autista en materia de seguridad, porque desde un primer momento las autoridades tuvieron información publica, permanente y actualizada desde Apropoba. Y no podrán decir jamás que no se les advirtió de cual sería el resultado de la malhadada “reforma” emprendida por el Dr. León Arslanián..

Ni bien se conociera la noticia del aberrante acontecimiento, y como era de esperar, con una rapidez que delata los más bajos instintos, o tal vez como un acto fallido, que pone en superficie lo que se mantiene oculto, los más importantes funcionarios de gobierno, desde el propio Presidente de la Nación hasta los Ministros de Gobierno de la Provincia y su par de Seguridad, se lanzaron decididos, seguros, a decirle a la opinión pública que el horrendo triple crimen era un hecho político con fines desestabilizadores, en contra del gobierno y para obtener réditos electorales. Se presentaron como víctimas.

Y a continuación, sin inmutarse, acusaron al voleo que el hecho fue cometido por miembros retirados de la propia policía y esgrimieron tres alternativas posibles: 1) Disconforme con los juicios por violaciones a los derechos humanos; 2) Que era producto de una interna policial y 3) Una especie de revancha por las reformas llevadas a cabo por el Dr. León Arslanián.

Igual actitud y argumentos utilizó el gobierno en ocasión de la desaparición del Sr. Julio López y el presunto secuestro de Luis Gerez.

Más que una apreciación de los hechos, las palabras de estos funcionarios se parecieron a una orientación o directiva impartida a los funcionarios encargados de investigar y a determinados medios de prensa y periodistas, quienes rápidamente se pusieron en sintonía con el gobierno y comenzaron a instalar en la opinión pública la teoría de la conspiración policial, soslayando cualquier otra posibilidad.

En un país como el nuestro, que hoy por hoy apenas somos un grupo numeroso de personas en un delimitado espacio geográfico, sin Patria, porque la Patria fue reducida a una grotesca caricatura, en especial para los uniformados y pobres, a quienes la Bandera Nacional ya no nos protege; los símbolos nos fueron devaluados y la historia tergiversada y minimizada a imágenes congeladas y resquebrajadas, los poderosos de turno se permiten con total impunidad, sin justicia que los ponga en vereda, avanzar sobre los derechos, vida y honra de las personas; acusando y mancillando su buen nombre y honor de acuerdo a las necesidades políticas del momento.

Pero esta vez la respuesta de la fuerza policial no se hizo esperar. Por un lado los miembros de la plana mayor de la institución desmintieron públicamente una de las hipótesis gubernamentales acerca de que el hecho obedecía a una interna policial. Y por otro lado nuestra Asociación Profesional (Apropoba) ha refutado duramente los cargos que se hacen desde el poder. Y lo seguirá haciendo en adelante.

La masa de policías en situación de retiro, jubilados y pensionados y gran parte de quienes están en actividad, y quienes injustamente fueron declarados prescindibles, venimos de sobrevivir a la violencia armada por mas de 30 años, en especial de aquella larga noche que fue la década del 70’ en que los uniformados éramos buscados como presa de caza para ser muertos, mediante atentados con bombas; emboscadas y todo otro tipo de ataque posible por parte de los delincuentes terroristas, que se aparecían de entre las sombras, por sorpresa y por la espalda, nunca de frente, asesinando sin piedad para robarse algunas armas y pertrechos, como casualmente han hecho quienes asesinaron a nuestros camaradas en las afueras de La Plata.

El triple crimen de los policías, por sus características muy parecidas, nos revivió inevitablemente aquellos episodios que ningún argentino bien nacido espera que se repitan. Pero igualmente nos invade la preocupación; preocupación de pensar que muchos lideres violentos y asesinos de aquellos tiempos, hoy militan nuevamente en política y gozan de absoluta libertad y posibilidades como para reincidir en aquellas andanzas si se lo propusieran. Y cuando ocurre un hecho de esta envergadura, uno no puede dejar de relacionarlo con esos personajes, aunque mas no sea por el recuerdo y la tristeza que nos asalta..

Y nos preguntamos, por ejemplo:

¿Porqué la noche del crimen el Ministerio habría ordenado a todos los Comisarios de La Plata permanecer en sus dependencias, igual que ocurrió en los ‘70 en la ciudad de Azul la noche que fue asaltado el Regimiento de aquella ciudad?

¿Por qué el Sr. Presidente de la Nación, al unísono con el Ministro de Seguridad provincial, el Gobernador y su Ministro de Gobierno, fueron los primeros en asegurar que el triple crimen era atribuible, por distintas razones, a miembros de la misma policía?

¿Porque no se informó de inmediato a la población que él o los asesinos de los policías robaron 2 pistolas reglamentarias; 1 escopeta calibre 12/70; una ametralladora Uzi y 3 chalecos antibalas, y en cambio se pretende descartar el móvil del robo?

¿Por qué el gobierno desde un primer momento sale a acusar a los que hacen utilización política de la tragedia, cuando nadie había dicho nada y solamente fueron funcionarios gubernamentales que atribuyeron el hecho a maniobras desestabilizadoras o cuestiones de política electoralista?

¿Por qué el Sr. Presidente de la Nación, que dijo públicamente estar tan apenado por el suceso, no concurrió al sepelio de los policías ni entrevistó a sus familiares, como suele hacer en otros casos, y cuando las victimas no usan uniforme?

No tenemos respuesta por el momento;

Tampoco hipótesis seria referente al móvil del crimen, pero ojalá no sea lo que todos estamos temiendo.

En nuestra amada Argentina están ocurriendo cosas de extrema gravedad que van mucho más allá de la muerte de policías y del dolor que pueda causarnos. Cosas que tienen que ver con la libertad, con nuestro sistema republicano y con los valores mas caros para la sociedad argentina, como son la familia; los credos; las tradiciones y cultura; nuestras raíces y nuestras instituciones. Con nuestra Patria.

Octubre de 2007

Autor: Crio. (r.a) Jesús Evaristo Scanavino
Secretario de Organización de Apropoba

Gentileza:La Historia Paralela 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: