El silencio de los culpables

susana sechiBajo un genérico y ambiguo rótulo el matrimonio Kirchner presentó la obra de su vida en la Gran Manzana, en un intento inclasificable de automatismo psíquico. Discursos que en un íntimo desarreglo de los sentidos impartieron en diferentes escenarios no hicieron mas que demostrar su naturaleza anárquica y asistemática.El impresentable mandatario argentino tomó la palabra en la convención anual de la Global Iniciative, fundación que preside Bill Clinton, con total desparpajo, desde un humor corrosivo y la crítica desenfrenada como arma de provocación contra la sociedad y el orden establecido, puso en evidencia conflictos políticos con la actual administración estadounidense, algo que desde la investidura presidencial sonó como una afrenta hacia el país que lo tenía como huesped.

Néstor Kirchner reaccionó groseramente ante las preguntas del periodismo internacional (el argentino estaba proscripto como sucede en cualquier evento que tenga como protagonistas a la pareja oficial), desde el escapismo, apelando a incoherencias, improbables y sobrenaturales como respuestas a preguntas concretas, evadió la realidad como es su norma.

Producto de esas incontinencias verbales el Presidente Kirchner, sin que nadie le diera pie para el tema, intepestivamente aclaró -”soy amigo del Presidente Hugo Chávez, que se ha portado muy bien con la Argentina, pero los que sostienen la revolución bolivariana son ustedes” – y se explayó sobre los acuerdos comerciales entre Venezuela y los EEUU, dejando mudo al auditorio.

Ese tipo de populismo representado por gobiernos de la región bajo el signo de Socialismo del Siglo XXI, está alterando la verdad desde la censura, convirtiendo el manejo de la información en una producción potencial para disponer del poder y mantener o disolver las convicciones vigentes.

La candidata Cristina Kirchner en sus alocuciones pretendió hacer creer que con el modelo de continuidad, si llega a la Presidencia de la Nación el 28 de octubre, se favorecerán las instituciones reconocidas y la organización actual de la sociedad. Un tipo de ficción en la que abundan los sucesos sorprendentes y se guardan secretos culpables sin reglas, escondidos en la desinformación para no permitir averiguar quien es el culpable.

Crean mundos fantásticos donde se representa con toda claridad el bien y el mal, se imponen como héroes y heroínas que cambian de aspecto pero son siempre los mismos. La Señora utiliza la ambigüedad para ocultar el caos y el fracaso presente en la realidad argentina, en una ambientación de los escenarios de acuerdo a sus necesidades.

En bruscos contrastes los protagonistas y su séquito, a partir de argumentos de temor y curiosidad, lejos de embaucar a sus interlocutores producen el desconcierto de los mismos y despiertan un grado extremo de desconfianza.

Como una heroína aterrorizada por una oposición siniestra, la Senadora pretendió instalar cuentos de horror y fantasmas, invasiones del espacio exterior que usurpan su vida cotidiana, una muestra de victimización tan burda y desarticulada que solamente la muestra como lo que es, una megalómana enferma de poder.

Una visión totalmente arbitraria presentada por los integrantes de la sociedad conyugal encendieron una luz de alarma, al presentar a las tendencias políticas de centroderecha como un factor negativo y desagradable para la sociedad.

El pueblo que tiene el derecho de saber por medio de una libertad de prensa que garantiza la Constitución Nacional, se encuentra que las opiniones contrarias a la linea oficial no se expresan y son suprimidos los “hechos inconvenientes”, conculcando la independencia del periodismo por medio de esa relación con que se financia cada medio, que como es conocido en la Argentina, lo es con los dineros de la propaganda oficial.

Ese cuarto poder resulta mas importante que los otros poderes institucionales en países como la Argentina financiados en su totalidad o en parte por el Estado, permitiendo de esa forma actuar como censor al partido político de gobierno.

Estos métodos son utilizados por regímenes que pretenden hacerse del poder absoluto o realizar alguna maniobra impopular, a menudo tratan de manipular los medios de comunicación y con ellos las personas, distorsionando el sufrimiento o el placer y para que todo resulte mas oportuno se tergiversa la información.

La negativa del matrimonio Kirchner a conceder conferencias prensa al periodismo argentino es como un ícono y el monólogo se ha convertido en costumbre oficial, el silencio se emplea como pantalla para ocultar actos, culpas y realidades, alejándolos de todo tipo de corrupciones, de retocados índices del INDEC y permitiéndoles explicar desde un estrado que todo ello es solamente un problema de crecimiento, así como poder recurrir a la injuria para responder a los que exigen la claridad del sistema.

Autor: Susana Sechi
Directora de La Historia Paralela

Email: susanasechi@gmail.com

Fuente:La Historia Paralela

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