Bolivia – Silogismo

centa reck“Ya no hay motivos para oponerse, puesto que la resolución de la ONU apuntala el Estado plurinacional”, son las expresiones vertidas por funcionarios del gobierno boliviano a raíz de la resolución de la ONU que ha reconocido los derechos de los pueblos indígenas en el mundo, lo cual en la lectura del partido oficial sería una aceptación directa de la autonomías indígenas en Bolivia, tal como las plantea el gobierno de Evo Morales.
Este tipo de deducciones que estaría haciendo el partido oficial se podría reconocer como un silogismo, que es un principio filosófico que se limita a cumplir una estructura de razonamiento que se basa en la comparación de dos términos con un tercero.

El primer término del razonamiento es de carácter particular, el segundo universal y la conclusión lleva a que lo particular se universalice ipso facto, aunque la generalización se convierta en una falacia, un error, o en una aplicación que no siempre es posible, situación que lleva a que se hable de silogismo de “cuatro patas”.

Para ejemplificar este tipo de inferencia, tomemos el siguiente silogismo:Todos los caballos nacen potros, Rocinante es un caballo, luego Rocinante nació potro. El silogismo es de todo punto inválido, aunque siga una forma aparentemente válida, pero lleva a conclusiones falsas pues Rocinante no tuvo nacimiento, al no ser un caballo como los de la premisa mayor. Para seguir graficando tomemos otro ejemplo:Todos los andaluces son españoles. Algunos españoles son gallegos.

Por tanto, algunos gallegos son andaluces.

Por lo tanto, la reivindicación que se ha hecho en justicia de los pueblos indígenas, parece destinada dentro del gobierno de Evo Morales, a tomar conclusiones que se encaminen por la peor parte o la peor deducción, que significaría llevar a que lo particular se intente transformar en universal, lo que implicaría que los indígenas reivindicados, tendrían el derecho de negar la existencia de otras formas de culturas, a saber la de los mestizajes, de pueblos y culturas híbridas, que no se pueden negar y con los que los indígenas deben coexistir en igualdad de derechos y condiciones. La conclusión que intenta forzar el gobierno de Morales y su partido, equivaldría a plantear que de repente y por esta declaración han desaparecido los otros ciudadanos, los mestizos y sus costumbres de la faz del planeta, por lo que una supuesta reivindicación llevaría a hacer desaparecer e invisibilizar otras formas culturales híbridas o mestizas, pues lo único que quedaría por efecto de la ley silogística, serían las culturas indígenas.

La bancada del partido gobernante en la Asamblea Constituyente, ha planteado que la reivindicación tendría una aplicación inmediata en la constitución de un Estado plurinacional y al establecimiento de las autonomías departamentales en la nueva Constitución Política del Estado de Bolivia, y que bajo esta premisa el Estado Plurinacional se constituiría en la base fundamental de la refundación de Bolivia.

El mismo presidente Morales expresó que la declaración de la ONU sobre los derechos de los pueblos indígenas, establece que los pueblos originarios tienen derecho a decidir libremente sobre su condición política, su desarrollo económico, social y cultural, teniendo también derecho a la autonomía o el autogobierno, incorporando sus formas propias de organización social, económica, política y cultural en la estructura y en la gestión pública. Por supuesto que consideramos que es un derecho el vivir de acuerdo a los cánones de la propia cultura y visión de vida, pero esto no puede abogar por la supeditación o la invalidación de los derechos de organización y estructura de gestión de otras culturas que no tienen porque ser eminentemente indígenas.

Sabemos que la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas aprobó por 143 votos a favor y 11 abstenciones, el 13 de septiembre, la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, y que varios países observaron que la declaración concede a los indígenas poderes legales y de propiedad excesivos. De esta votación no participaron los 192 países miembros, lo que lleva a que la mencionada declaración no sea jurídicamente vinculante.

El reconocimiento a la diferencia en todos los órdenes de la vida, es un gran logro, pero no para utilizarlo como un beneficio excluyente y que sólo sirva a uno de los términos en detrimento del otro, lo cual equivaldría a que la reivindicación femenina llevara a una opresión de los hombres por parte de las mujeres.

Si la Declaración de la ONU, no se utiliza como un silogismo, sirve para que todos podamos reclamar nuestro derecho a la diferencia y quizá sea el precedente más inmediato que tenemos para exigir que el mundo no tenga fronteras falsas, para que los países se recompongan, para que nadie esté obligado a convivir con quienes no tiene afinidad, para que Bolivia entre otros países, no tenga un solo gobierno central, sino varios gobiernos en el entendido de que nadie puede arrogarse la pretensión de tiranizar a unos a nombre de otros.

Todos tenemos derecho a la “autodeterminación”, a determinar libremente nuestras relaciones con la pareja, con los estados, dentro de un espíritu de coexistencia, beneficio mutuo y pleno respeto, también tenemos derecho a poseer “tierras, territorios y recursos que nos pertenecen” , o que hayamos comprado, usado o adquirido.

Todos debemos estar libres de toda forma de discriminación y opresión, y debemos salir de las doctrinas, políticas y prácticas basadas en la superioridad de determinados pueblos o personas aduciendo razones de origen nacional o diferencias raciales, religiosas, étnicas o culturales porque “son racistas, científicamente falsas, jurídicamente inválidas, moralmente condenables y socialmente injustas”. Por lo tanto, todos somos libres de elegir la forma en la que queremos vivir.

Nadie tiene que esclavizar a nadie a cuenta de reivindicaciones o premisas particulares que no hay razón para que se generalicen a menos que se usen para implantar nuevas formas de tiranías. Por lo tanto, y sin silogismos, la declaración de la ONU es el punto de inicio de muchas ideas libertarias que deben caracterizar el nuevo mundo que nos toca forjar y que presupone el abandono de relaciones tiránicas a nombre de la raza o de ideologías que se consideren portadoras de lo universal, cuando sólo obedecen a interpretaciones incorrectas de los derechos.

Autor: Centa Reck

Gentileza:La Historia Paralela

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