En nombre de la Democracia

Kirchner-y-AlfonsinCuando se sentaron las bases que llevarían a la Argentina de ser un país a convertirse en una Nación, no parecía estar en las prioridades de los padres fundadores constituir un “estado democrático”, inclusive en el texto constitucional que nos legaron no se encuentra referencia alguna al término “democracia”, lo que si establecía la Carta Magna era la instauración de un sistema republicano de gobierno en que tres poderes independientes se equilibrarían y controlarían mutuamente para garantizar la plena vigencia del Estado de Derecho.Y esto es así por que en un sistema republicano la democracia, si entendemos por ella el ejercicio de la soberanía popular, el respeto de las mayorías por las minorías y que se encuentre garantizada la libertad de expresión, es una consecuencia natural del mismo que no requiere ser enunciada.

Durante mucho tiempo el término “democracia” era una simple referencia a la forma en que los antiguos griegos clasificaban los diferentes tipos de gobierno, teocracia, aristocracia y todas aquellas cracias que fueron capaces de imaginar, pero en tiempos mas modernos y a medida que se producía un alejamiento de los principios republicanos, la utilización de la palabra democracia adquirió una inusual connotación.

El concepto generalizado que se ha tratado de imponer sobre que un gobierno democrático es todo aquel surgido de un acto eleccionario, no significa ni garantiza nada, Adolfo Hitler en Alemania y mas recientemente Hugo Chávez Frías en Venezuela, se hicieron del poder como consecuencia de haber triunfado en elecciones libres.

Este concepto algo abstracto de democracia ha sido y es utilizado reiteradamente por la izquierda, en tiempos en que la Unión Soviética exportaba el comunismo a los mas diferentes puntos del globo, las tiranías marxistas mas feroces adicionaban el término democrático al nombre de sus respectivos países, así surgieron desde la República Democrática de Alemania hasta la República Democrática del Congo, en lo que constituyó una siniestra burla a la condición humana de sus habitantes.

En Argentina un ex-presidente, al que curiosamente le gusta ser llamado “el padre de la democracia”, afirmó que con la democracia se come, sin embargo transcurridos 30 años de gobiernos supuestamente democráticos hay argentinos que se mueren de hambre y los informes médicos advierten que el treinta por ciento de la población sufre algún grado de desnutrición.

Hoy bajo un régimen que se autodefine como democrático pese a que ha sepultado la República y ha hecho inexistente el Estado de Derecho, deberíamos darle la razón al genial Jorge Luis Borges cuando definía democracia como “un simple accidente estadístico sin mayor relevancia”.

Autor: Sigfredo Durán

Email: siggyduran@gmail.com

Fuente:La Historia Paralela 

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