Las dos Argentinas y México

susana sechiCon el correr de los años muchos fueron los analistas de acontecimientos pasados que generaron una suerte de “Túnel del tiempo” a través del cual se permitieron cuestionar las acciones de los protagonistas de épocas pasadas, emergieron teorías peregrinas sobre si tal o cual no hubiere hecho ciertas cosas no se habría llegado a las actuales consecuencias.Este tipo de ilógicas elucubraciones no pueden cambiar los hechos ni el curso de la historia de imperios, países y naciones, los cuales con errores o no dejaron sus huellas, por eso tratar de interpretar y poner en tela de juicio las acciones de otros no se corresponde como solución alguna para corregir situaciones del presente.

Muchos se sientes iluminados por realizar este tipo de evaluaciones, “si Napoleón hubiera decidido su estrategia militar de equis forma, los resultados obtenidos habrían cambiado la historia de Europa, si los conquistadores españoles no hubieran salido de su reino, otra sería la suerte de América, si Stalin se hubiera quedado en su Georgia natal, millones hubieran salvado sus vidas”, esta facilidad para determinar culpables a quienes adjudicarles las desgracias del presente, ha sido tomada como regla por el gobierno argentino, logrando dividir al país en dos, una parte que agrupa a las minorías y la otra al pueblo en general, que si bien es mayoría se encuentra relegado al momento de las decisiones por no compartir la ideología del régimen.

Como espectadores de la realidad estos ciudadanos que definitivamente son quienes aportan los dineros necesarios para mantener esa minoría ociosa que vive del Estado, son quienes se encuentran desprotegidos y marginados por el poder hegemónico que dice gobernar para todos los argentinos.

A mas de cuatro años de la gestión Kirchner, la indiferencia y el castigo se han afianzado en el trato con los ciudadanos, siendo denostados en un discurso presidencial caracterizado por la mentira y la desvergüenza.

Sin ningún tipo de reparos el matrimonio presidencial dirige afiebradas disertaciones en nombre de todos lo argentinos, aún en el exterior, como ha sucedido en la reciente visita a Méjico, en la que el Primer Mandatario descargó todos sus engaños sobre las condiciones económicas del país, respaldándose en índices fraudulentos y pintando una bonanza inexistente ante los empresarios mejicanos, tal como lo había hecho sin éxito la Senadora Kirchner en España para sostener un sistema financiero que se está derrumbando.

Mientras en el país la corrupción extendida dentro del Estado aflora, en una demostración del deterioro de los sistemas de control, todo está saliendo a la luz. Una inflación que se acelera, inseguridad en lo jurídico, en las personas y hasta en la aviación aerocomercial, y a todo esto se deberá sumar la inexistencia de un estado de derecho, que ni siquiera resguarda la libertad de expresión.

No obstante el Señor Kirchner se arrogó en el país azteca la representación del pueblo, exponiéndolo ante los medios de prensa internacionales como cómplice de sus mentiras, las que subrayó con su declamación de una gestión transparente y democrática.

La honestidad no es precisamente la senda elegida por la sociedad conyugal, la que ha construido el poder a partir cimientos totalitarios y que busca continuidad en un deseo casi enfermizo de instalar a la Señora en la Presidencia de la República.

Durante el tiempo que lo tuvo como potagonista a Néstor Kirchner en el gobierno, solo se ha ocupado de terminar con las instituciones del país, recurriendo a odios y revanchas, incorporando guerras intestinas que están acabando con el cuerpo social sentenciado a pagar las culpas ajenas y librando de las mismas a terroristas subversivos, los que hoy son reconocidos como los héroes de un pasado violento que ellos mismos protagonizaron con sus barbaries.

Barbaries que son disfrazadas por un Presidente y su relevo en la presidencia, quienes se autoincluyen entre los protagonistas de las mismas y hoy proclama su gratitud a Méjico y a sus habitantes por haber recibido a los muchos compañeros perseguidos que allí buscaron refugio.

Pero según las realidades de esos momentos, eran partícipes de una guerra sucia en la que se atentó contra dos gobiernos constitucionales simplemente para tomar el poder, lo que no resultó y los obligó a escapar como supuestos perseguidos políticos.

La cita de Néstor Kirchner resultó poco fortuita y por demás irrespetuosa cuando manifestó estar representando a todos los argentinos, algo que resulta por demás inconsistente debido a que solamente esas afinidades ideológicas se corresponden con una minoría que se encuentra casualmente dentro del mismo gobierno.

Todos sabemos que no hay vuelta de hoja para corregir los errores del pasado, los héroes seguirán siendo héroes y los terroristas serán siempre lo mismo, perversos agrupados en organizaciones violentas, con delirios de mantener en un puño a los que repudiaron y repudian esas aberrantes conductas.

Lo importante en estos momentos es que los argentinos se decidan a manifestarse, después de todo se encuentran dentro de la mayoría discriminada por el poder absoluto y la historia se debe comenzar a escribir en el presente, sin el compromiso de todos la tiranía se instalará para quedarse.

Autor: Susana Sechi
Directora de La Historia Paralela

Email: susanasechi@gmail.com

Fuente:La Historia Paralela

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