Bolivia – Y mueve mueve…

centa reck

El cabildo que tuvo lugar en la ceja del Alto, departamento de La Paz, concentró un gran número de personas que acudieron bajo la convocatoria de luchar porque la capitalía plena permanezca en la ciudad de la paz. Es comprensible que el pueblo paceño busque mantener la sede del gobierno en su ciudad y departamento, pues evidentemente el país centralista favoreció notablemente al desarrollo del pueblo paceño, que vive prácticamente de los réditos que le deja la concentración del poder político y por lo tanto de todos los ingresos que se generan en el país, que son manejados desde el centro a la periferia, que han quedado rezagadas, algunas con poco crecimiento, con pocas vías camineras, con infraestructura siempre escasas y sobre todo con el sentimiento de haber sido marginadas y olvidadas. Esta es la razón de la demanda autonómica, que es una consecuencia de la probada ineficiencia que ha mostrado el Estado centralista. Por supuesto que el centralismo sigue tratando de satanizar la demanda autonómica departamental, o tratando de invalidarla con la creación de autonomías indígenas y regionales, que tendrían las mismas facultades y que llevarían a que las actuales regiones sean suplantadas o superpuestas, para no permitir que el progreso se expanda y el crecimiento que puede generar la administración de los propios recursos y la legislación ajustada a la realidad particular de cada región, tome cuerpo de una vez por todas en Bolivia, convirtiéndose en el instrumento capaz de disparar el desarrollo para todos los departamentos. La demanda de capitalía de la ciudad de Sucre, es a su vez una consecuencia de una centralidad pulpo y regiones anémicas que son sólo seudópodos o prolongaciones débiles y extractivas de este país, que sólo alimentan al pulpo del Estado que engorda al departamento de La Paz.La prueba irrefutable de que el departamento de La Paz se considera Bolivia por sí sólo, es el hecho de que consideren que su cabildo, por más público que hubiera logrado arrimar, tiene la potestad de decidir por el resto de Bolivia, bajo la idea falaz de que ellos que son el país, como lo han dicho los oradores quienes decidieron que la unidad de Bolivia tiene como requisito el mantener la capitalía en La Paz y el dejar de lado la demanda de autonomías departamentales. Nada más falaz e incluso insensible y marginador, que pensar que la decisión debes surgir de La Paz y que los temas que no les convienen a este departamento, no se deben discutir en el seno de la Asamblea Constituyente, que por otro lado, definen como la instancia más democrática y desde donde deben salir los cambios que llevarían al gran pacto de Bolivia.

“Éste es un día sin parangón, donde reafirmaremos la unidad de Bolivia y que la sede no se mueve de La Paz”, dijo el alcalde paceño, Juan del Granado, quien con esta frase reconfirmó que la unidad es en su concepto el respeto al derecho de los paceños y la omisión a las demandas y derechos de los demás departamentos. El cabildo emitió una proclama de seis puntos: El preámbulo anunció que La Paz no permitirá que se discuta el tema del traslado. 1. La Paz reafirma su voluntad histórica de preservar la unidad de la patria por encima de cualquier interés mezquino, sectario y divisionista.

2. Ratificamos con absoluta firmeza la decisión irrenunciable del departamento de La Paz expresaba en la voluntad de cada uno de sus habitantes de garantizar la permanencia de los poderes, Ejecutivo, Legislativo, y rechazar la intención de aquellos pequeños sectores concentradores, antinacionales que buscan solamente dividir, enfrentar a todos los bolivianos.

3. Reafirmamos el respaldo del departamento de La Paz al proceso de cambio y a la Asamblea Constituyente manifestando nuestro compromiso de defender la Constitución de la nueva Bolivia que emergerá de las deliberaciones garantizando la unidad de la patria y que otorgará a todos los bolivianos derecho, justicia, dignidad y paz social.

4. Instruimos a la brigada paceña de constituyentes y solicitar a los constituyentes de otros departamentos impedir el tratamiento de la sede de Gobierno en cualquier instancia de la Asamblea a partir del día 23 de julio y por todos los medios posibles, otorgando a la Asamblea Constituyente un plazo de hasta el seis de agosto para que elimine de manera definitiva el tratamiento del tema de la sede de Gobierno en todas sus instancias.

5. Caso contrario se dará inicio al paro departamental de manera indefinida y a la movilización general nacional encomendando a los dirigentes, líderes y autoridades de nuestras organizaciones e instituciones en caso de haberse cumplido el plazo puedan adoptar todas las medidas necesarias en defensa de la unidad e integridad nacional, incluyendo la vigilia permanente en la Asamblea Constituyente.

6. Instruir a las instituciones, organizaciones del departamento la definitiva consolidación y puesta en marcha de un plan estratégico para el desarrollo departamental y regional.

Si observamos el planteo del cabildo se tradujo en una demanda política a favor de la continuidad de la Asamblea Constituyente, por lo que podemos observar que el cabildo es un recurso que ha sido utilizado por el Ejecutivo y el MAS, para intentar darle fuerza a su proyecto de gobierno, razón por la que La Paz ha sido embanderada a partir del cabildo no sólo con una demanda regional, sino con un posicionamiento político, circunstancia que ha rebasado la convocatoria que sólo hablaba de pedir que los poderes del Estado permanezcan en la ciudad.

Imposible descartar la idea de que el Ejecutivo siga siendo centralista, mucho más ahora ha utilizado el departamento para exigir que Bolivia siga aceptando el centralismo y el acaparamiento del poder, sin lugar a discusión ni reclamos. Podemos deducir también de esta proclama a que se está destinando la Asamblea Constituyente: Por las peticiones del Cabildo paceño observamos que se toma a la Asamblea como un mecanismo utilizado para tratar de obligar a que los bolivianos asuman el proyecto de país que tiene el partido en función de gobierno, todo lo demás son cantos a la Bandera. De todas maneras, el lema “la sede no se mueve”, está permitiendo que Bolivia, de aquí en más, se atreva a moverse en la dirección del verdadero cambio que exige el país en su conjunto y no tan sólo La Paz y el MAS

Autor: Centa Reck

Gentileza:La Historia Paralela

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