Salir del “Túnel del Tiempo”

susana sechiUn incipiente Siglo XXI en el que la ciencia y la tecnología avanzan como un gran aporte a la calidad de vida de los seres humanos, se mantienen reuniones entre miembros de los países civilizados buscando la optimización en las redes de transporte internacionales de energía, la aproximación comercial como modo de potenciar el crecimiento económico, así como encarar los problemas que emergerán por el creciente aumento en la demanda de nuevos recursos energéticos, tratando de encontrar las soluciones más adecuadas para el desarrollo a futuro de los diferentes estados.

Sin embargo un racimo de países en América Latina se han introducido en el “túnel del tiempo” con la ayuda de pequeños tiranos, los que usurparon la democracia disfrazados de gobernantes e impulsaron perimidas ideologías para engañar a sus pueblos, pueblos que se debatían en gravísimas crisis institucionales originadas por corruptas corporaciones políticas, las que actuaron como detonantes para que estos oportunistas se encaramaran en el poder.

El atraso de la región se inicia en la Venezuela de Hugo Chávez, propulsor de la decadencia y ejecutor de la aproximación al pasado que tiene como meta la suspensión en el tiempo, tal como lo ha hecho esa Revolución Cubana en la Isla detenida en el año 1959 y a merced del dictador Fidel Castro.

El surrealismo cubano ha llegado hasta este siglo trayendo debajo del ala a sujetos que se sienten iluminados, el binomio Chávez-Kirchner junto al hombrecito del Altiplano, Evo Morales, han ido desarrollando sus aspiraciones marxistoides a las que se han asociado recientemente Rafael Correa en Ecuador y Daniel Ortega en Nicaragua. La dupla pretendía una introducción completa de los gobiernos de izquierda de la región, que si bien en cierta forma comparten la misma ideología, no se adaptan totalmente a sus caprichos mesiánicos.

Momentos duros de la economía, crisis energéticas y elevados niveles de corrupción han llevado a estos personajes a ejercer un totalitarismo que atenta diariamente sobre los ciudadanos. Estas amenazantes metodologías son sustentadas por funcionarios y denigrantes legisladores, los que vieron con ojos de oportunidad para beneficio propio convertirse en seguidores de este Socialismo Siglo XXI, nombre de fantasía con que se ha denominado a un vetusto marxismo.

Todo ha sido estructurado con las mismas estrategias, partiendo de la educación que se transformó en adoctrinamiento ideológico para lavar las cabezas de los estudiantes, con una vergonzosa idolatría a un asesino como Ernesto Che Guevara que se popularizó entre una juventud desprevenida, inducida partir de la ficción romántica a incorporar como un nuevo mito a quien solo fuera un guerrillero sanguinario con evidentes signos de desequilibrio psicológico.

Nadie está excento de culpa en estos regímenes absolutistas si no se adapta a las ordenes de estos tiranozuelos obsesionados con alcanzar la perpetuidad y emular al creador de la barbarie, ese barbado moribundo que será acompañado hasta la muerte por los demonios y el odio concentrado.

Lo peor de las miserias humanas se encuentran aglutinadas en defensa de las viejas consignas, “patria, socialismo o muerte”, o “hasta la victoria siempre”, versión del “Che” luego de sus bárbaras matanzas y repetidas hoy hasta el cansancio por Hebe de Bonafini, madre putativa del Presidente Kirchner y fiel representante de todo guerrillero terrorista del planeta.

En estos momentos los pueblos han reaccionado y reclaman sus derechos constitucionales, se ve a los aspirantes a dictadores desesperados ante la pérdida de su falsa popularidad revelada por el descontento popular que ha iniciado su lucha en Venezuela, los estudiantes han tomado la iniciativa provocando la admiración del mundo, mientras en Argentina los reveses electorales sufridos por el Gobierno han desmoronado una ficción triunfalista del Jefe de Estado, a quien se le aproxima un futuro poco óptimo como para cumplir con su sueño de perpetuarse en el poder, Bolivia no ha sido la excepción y el fracaso de Evo Morales en la Asamblea Constituyente es ya un hecho, lo que le obliga a recurrir a artilugios legales y la amenaza, medios con los que seguramente no podrá lograr sus objetivos.

La salida está cerca y pronto veremos a estas naciones salir del Tunel del Tiempo y recuperar la democracia.

Autor: Susana Sechi
Directora de La Historia Paralela

Email: susanasechi@gmail.com

Fuente:La Historia Paralela 

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