Las caras sucias de América Latina

susana sechiPara definir a una persona que se rige por sus valores o su ética frente al mundo es utilizada la frase “una filosofía de vida”. Al hablar de una filosofía aplicable a políticas de gobierno se debería hacer referencia a la realidad de principios que justifica esas políticas.Sin embargo principios equiparables con la “filosofías de vida” no rigen en los diferentes gobiernos latinoamericanos que justifican una forma de gestión basada en el totalitarismo sin tener en cuenta el sentir ni la necesidad de los pueblos.

Un accionar ilegítimo por parte de politiqueros inescrupulosos han llevado a países como Argentina, Venezuela, Bolivia y recientemente Ecuador, al caos institucional, anteriormente la revolución cubana detrás de la mentira había reducido a servidumbre a la población de la isla, algo que resulta incomprensible como que esta situación pueda mantenerse vigente después de 48 años.

Si bien en algunos casos se escuchan condenas a Fidel Castro, es muy debil el repudio y existe una resignación internacional que las cosas son así, “pobres los cubanos, algún día con suerte las cosas cambiarán para ellos”, pero ese mismo castrocomunismo que esclaviza a su propia gente se está diseminando en la región a partir del nuevo discípulo surgido en Venezuela.

Hugo Chávez promueve esas mismas políticas de sometimiento, destrucción del estado de derecho, violencia e inseguridad pública, censura de prensa, empobrecimiento de la población, ataques sistemáticos a las instituciones y a la fe religiosa., tal como lo hacho con anterioridad su homólogo cubano.

Un carcinoma enquistado en el Caribe se extiende por la región con la complicidad de gobiernos permeables a esas ideologías marxistas, como es el caso el argentino que incorporó a su plantel a resabios de grupos subversivos que en la década del 70 trataron de implantar por medio de la barbarie un régimen a imagen y semejanza de la dictadura cubana.

Sería imposible de olvidar a ese promotor de la guerrilla, Ernesto “Che” Guevara que se unió al proyecto mesiánico de Fidel Castro de llevar la pestilencia revolucionaria a la Perla del Caribe, para luego intentar repetir la experiencia en diferentes países, oculto tras una imágen romántica e idealista que escondía la personalidad de un sanguinario asesino serial.

Mucho se luchó en la región para erradicar el mal. La irrupción de grupos terroristas que al principio se infiltraron en diferentes partidos políticos y en el quehacer nacional, fueron los desencadenantes de una guerra sucia que en Argentina no contó con el apoyo del pueblo contrario a estas ideologías.

Se derramó mucha sangre en esa época en que los ciudadanos debían convivir con la “ruleta rusa” del terrorismo, el que finalmente fue derrotado y sus responsables condenados por la justicia a partir de sus crímenes. Indultados por gobiernos oportunistas, hoy, en este momento de la historia han vuelto agazapados detrás de régimenes populistas que ejercen una pseudodemocracia proponiendo un Socialismo Siglo XXI que se adapta al pensamiento del tirano cubano, el que, como es bien sabido no tiene en su contenido ninguna aproximación a lo que se pueda denominar “filososía de vida”.

Manejos psicopáticos a partir del odio y la venganza reivindican un pasado tenebroso desde la óptica gramsciana, identificando a Kirchner, Chávez y Morales como los ejecutores de este plan político destinado a someter a los pueblos a una perversa ideología del pasado.

Cuesta creer que todavía se hable del “Modelo Cubano” como una superación de la calidad de vida, aún a sabiendas de lo que sucede hace tantos años y es denunciado por la inmensa diáspora cubana.

Mientras el pueblo se encuentra desamparado en un mundo de ficción a partir de victimizaciones, falsos atentados y magias económicas como medios de distracción para ocultar ambiciones de dictaduras perpetuas, el mal avanza.

Solo una actitud valiente por parte de los ciudadanos de los países amenazados, todos unidos exigiendo la plena vigencia del estado de derecho, permitirá la recuperación de nuestras repúblicas perdidas.

Autor: Susana Sechi
Directora de La Historia Paralela

Email: susanasechi@gmail.com

Fuente:La Historia Paralela 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: