Llenar las urnas con buena memoria

susna sechiDentro de la crisis que está envolviendo en llamas la conducción presidencial y perturba la virtud de los funcionarios, existen corsarios de la corrupción y análogos quimeristas de la versión oficial dispuestos a ejecutar sus placeres individuales, aunque con estos juegos deban traicionar los intereses y el futuro de los argentinos.En esta semana se pudo ver a un chamuscado Presidente que detrás de acotadas dotes interpretativas no pudo ocultar la pesadumbre que recae sobre sus espaldas luego de los desaciertos consecutivos de una paupérrima gestión.

Tratando de derivar la discursiva a un plano más que peligroso, ese Primer Mandatario aplicó a un distorsionado mensaje una subliminal cuota psicológica, intentando ocultar la realidad que está mostrando abiertamente el fracaso contundente de una alocada administración.

Axiomático optó por utilizar nuevamente la victimización, y acusador apeló al descrédito de las surtidas críticas que se han ido acrecentando en los últimos meses, las que calificó como destructivas solamente por no corresponderse con las metodologías aplicadas por el delirante y totalitario régimen que conduce.

“Tenemos que aprender a vivir en democracia” fue una de las frases insertadas por el Señor Kirchner en sus desesperadas apelaciones a la opinión pública, expresión de deseos algo tardía después de haberla manoseado compulsivamente y reemplazarla por una práctica tiránica, ausente de ley y de justicia.

Ese Señor que desde una inexplicable alocución se integra a la sociedad hablando de una “madurez, racionalidad y solvencia que los argentinos se merecen, como los cambios culturales que se deben dar en el país”, es el mismo que anula con sus cómplices todos los factores de progreso, promoviendo una regresión cultural a la barbarie en busca de una homogenización social a partir de costumbres de sangrientos guerrilleros que apelando a las armas y la violencia trataron de someter al pueblo en los años 70.

Cultura de los derrotados que después de treinta y un años no pudieron asimilar haber sido vencidos ha sido reflotada por este pseudo representante de los argentinos haciendo propia la revancha, seguramente para ocultar ante los ya no tan jóvenes idealistas, una falta de acción que lo llevó a instalarse en Santa Cruz y dedicarse a productivos negocios inmobiliarios.

Locura, oportunismo o un mix de ambos han colocado a antiguos terroristas en los brazos del poder, en una representación de odios y venganzas en la que imponen un proceso cultural llamado la “buena memoria” destinado a borrar páginas de la historia, reemplazando la monstruosidad por el heroísmo en el accionar de grupos marxistas que pretenden subvertir sus culpas reescribiendo el pasado y que con el pedido de juicio y castigo no podrán nunca justificar sus aberrantes crímenes.

Abogando por esos cambios culturales que se deberían dar en el país, el Primer Mandatario invocando su derecho a opinar libremente se otorgó el privilegio de manejar arbitrariamente la Justicia, poder que debería ser totalmente independiente de acuerdo a lo señalado por la Carta Magna.

Un grado de insolencia creciente ha llevado al Señor Kirchner al desprestigio total de la investidura que representa, la cual es solo pretexto para una retórica plagada de incontinencias verbales y subestimación del soberano.

“Neuronas, capacidad intelectual para que el pueblo argentino vea la calidad de los dirigentes”, frase que ilustró la exposición del Presidente y en la que no dejó bien en claro a quienes se refería como poseedores de tales valores, contribuyendo así a la confusión general.

Preocupado el Primer Mandatario por aquellos que no pude dominar, los criticó por sus escritos en los que se defienden los principios republicanos, principios que ese ciudadano parece no comprender o que tal vez comprenda pero le resulte más útil desprestigiar para no despertar a muchos argentinos que parecen estar distraidos o sumergidos en problemas existenciales derivados de la inseguridad.

Obstinado en una crisis que no puede pilotear, se apela unicamente a la mentira mientras la suma de ya inocultables problemas colman las diferentes jurisdicciones provinciales, a los que se le deben sumar la inflación, la inseguridad, la iniquidad y una justicia renga que se está volviendo en contra suya.

Totalmente improcedente el pedido del Primer Mandatario a los ciudadanos, induciendo un cambio de moral condicionado ideológicamente desde una brutalidad que parecía haberse extinguido pero que resurgió solapada detrás de su figura, la que hoy exige a los ciudadanos que “llenen las urnas de buena memoria”, exhortando casi por la fuerza a mantener esos estereotipos en el pedestal del poder, desesperado por no perder una posición que nunca se había podido conseguir por medio de la lucha armada.

Autor: Susana Sechi
Directora de La Historia Paralela

Email: SusanaSechi@gmail.com

Fuente:La Historia Paralela

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