El Imperio de los Pingüinos

susana sechiLa caravana del cinismo moviliza sus carromatos por la Provincia de Buenos Aires, transporta un séquito de incondicionales funcionarios que intentan conquistar con discursos y aplausos comprados los votos de desprevenidos ciudadanos, convenciendo a los más necesitados por medio de la dádiva o bolsones repletos de promesas ilusorias.Los actos se suceden y la infaltable presencia del gobernador Solá ocupa las tribunas vendiendo falsedades y alzando pedestales a un Presidente de quien magnifica la gestión y alaba en sus principios republicanos desde una desfachatez cómplice, imitada por su Ministro de Inseguridad que con cara pétrea juega con los índices del delito, burlándose de los bonaerenses.

Se suma la oratoria un Primer Mandatario que aplica su despotismo sin sutilezas, aprovechando el estrado para demostrar valentía cuando no la tiene, despotricando contra el FMI y su presidente, Rodrigo Rato al mejor estilo Chávez, discurso que luego deriva con señales de amor a los abuelos, a los hermanos argentinos y a los obreros de la construcción.

Una entrega de unas pocas viviendas, seguramente las mismas que en el año 2005 en otra campaña se mostraron en obra y se adjudican como trofeo electoralista a la ciudad de Arrecifes.

En tanto ese Presidente se llenaba la boca hablando de futuros promisorios, de índices fraudulentos, borrados y vueltos a escribir, reservas monetarias alquiladas y otras maravillas, no se acordó de la inseguridad, sin embargo mientras él se esforzaba en engañar a la ciudadanía, a su alrededor los argentinos morían víctimas de una delincuencia feroz que azota a todos por igual y esos abuelos que dijo querer el Señor Kirchner con todo su corazón, son a diario asesinados mientras él mira hacia otro lado.

Regando utopías a troche y moche, un Primer Mandatario lleva pegado a sus talones como una sombra al candidato oficial, al que se le han implantados brillos y resplandores para encandilar a los bonaerenses.

Ante los elogios presidenciales Daniel Scioli sonríe cuando se lo ordenan y lee un discurso creado únicamente para ensalzar la figura del amo. El Señor Scioli es “un buen muchacho”, ahora así lo califica el oficialismo por que ha demostrado la sumisión necesaria para pertenecer al grupo de los “si Néstor”, pero para la mayoría de los ciudadanos que alguna vez pudieron haberlo pensado, hoy se ha convertido en una marioneta del poder.

Y la cínica caravana de la alegría sigue avanzando por el territorio provincial, mientras los bonaerenses no solo son amenazados, asesinados, violados y secuestrados por la delincuencia, si no también estafados por esos mismos que se babean ante ese Presidente que los usa descaradamente para mantener el “Imperio de los Pingüinos”

Autor: Susana Sechi
Directora de La Historia Paralela

Email: SusanaSechi@gmail.com

Fuente:La Historia Paralela 

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