La mayoría impondrá la razón

susana sechiEl territorio argentino se encuentra poblado por aproximadamente treinta y ocho millones de habitantes, que en su mayoría cumplen con marcados antecedentes impuestos por el respeto, la cultura del trabajo, la educación, y la moral, principios que les impartieron sus mayores para encaminar sus vidas y muy orgullosos siguen en estas tradiciones, inculcándoselas a sus hijos.
En nuestro país como en muchos otros, existe una minoría de delincuentes, personas de mal vivir que entorpecen los ideales pacíficos de todo pueblo, los que en naciones en que se rigen por una sana justicia, se los condena por sus acciones.

En contraposición a las otras democracias del mundo, en nuestra realidad no son castigados, todo lo contrario, reciben beneficios de un Presidente y sus funcionarios, otrora pertenecientes a un terrorismo asesino que supo asolar la Nación y que luego con argucias de fingida democracia, en las que ocultaban sus reales intenciones con una puesta en escena en la que no muchos creyeron, llegaron al poder con el 22% de distraidos que no comprendieron el mensaje oculto, y la ayuda de alguna mano negra que dio el empujón de gracia.

Pasados tres años con toda su batería expuesta ante la sociedad y descubiertos sus propósitos, provocaron el repudio de la mayoría de los ciudadanos, los que no comparten y nunca compartirán tan nefastos procedimientos.

Con el odio al límite, los indecentes pretenden sumergir en la amnesia a un pueblo con memoria, el que no coincide con sus prácticas aberrantes, imponiendo mordazas a aquellos valientes que prosiguen defendiendo la verdad.

Volando demasiado alto con sus patrañas, los impresentables colmaron la paciencia de esa mayoría pacífica que conforman los habitantes de este suelo, que ven como sus héroes son reemplazados por asesinos del pasado.

Destruyeron la República, eliminaron el Parlamente y el poder unipersonal toma todo el control, imponiendo una tiranía a la Nación.

Se violan continuamente los derechos humanos de las personas decentes, los organismos que debieran preservarlos se encuentran en manos de los mismos instigadores de la violencia que supo imponer el terror en otras épocas y que hoy trabajan para los delincuentes, impartiendo sobre ellos su aplicación de privilegios.

Instaurada la injusticia con estas manipulaciones, los argentinos deberán unir voluntades, exigir justicia, agruparse para cambiar este presente, denunciar a gritos al mundo como se conculcan las libertades, acusar los insultos de parte de las autoridades ante los reclamos de seguridad de dolidos familiares que ven morir a sus hijos, padres, abuelos, parientes o amigos, en mano de marginales amparados por una justicia supuestamente garantista.

Con la fuerza que impone la razón, se deberá actuar antes que resulte demasiado tarde, que la desesperación no paralice, por el contrario, que active los mecanismos de defensa que poseen las personas honestas y entonces retornará la justicia.

Autor: Susana Sechi

Email: SusanaSechi@gmail.com

Fuente:www.lahistoriaparalela.com.ar

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