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Salarios bajos: el corazón del nuevo modelo

Posted by Ramiro Duran en marzo 9, 2006

El presidente Néstor Kirchner, aunque le cueste reconocerlo, es un fabricante de pobreza porque su modelo económico se basa en abaratar la mano de obra y mantener alto el costo del capital.

Durante su informe al Congreso de la Nación, el presidente Kirchner sostuvo que: “los poseedores de capital deben modificar su comportamiento. En el viejo modelo aumentaban sus márgenes de ganancia vía desocupación y salarios a la baja, generando empobrecimiento”. Supongo que al hablar del viejo modelo, Kirchner se estaba refiriendo a la época de la convertibilidad y, supuestamente, lo que él está aplicando es el nuevo modelo. Y la verdad es que sorprende semejante afirmación, porque yo no le veo nada de nuevo al proteccionismo, a los controles de precios, a la presión impositiva salvaje, a los subsidios, al impuesto inflacionario o al estatismo que, en definitiva, es lo que está aplicando Kichner. Su modelo es tan viejo como que viene de la década del 40 o del 30, dependiendo donde ponga uno el punto de partida de la decadencia argentina. Plantear como nuevo modelo el control de precios y el impuesto inflacionario es casi una ofensa al intelecto de la población.

Pero todavía me sorprende más que haya sostenido que los poseedores del capital aumentaban sus márgenes de ganancia vía desocupación y salarios a la baja en, lo que él llama, el viejo modelo. Y sorprende porque la sustitución de importaciones que aplica Kirchner vía un tipo de cambio artificialmente alto implica generar una renta extraordinaria para los poseedores de capital. El razonamiento económico más elemental indica que los precios suben si la oferta se reduce. Si Kirchner aplica un modelo de sustitución de importaciones, lo que está haciendo es reducir artificialmente la oferta, con lo cual el precio de los bienes sube generándoles a los poseedores de capital una renta que no tendrían en condiciones de libre competencia.

Por otro lado, como tiene que aplicar el impuesto inflacionario para sostener artificialmente alto el tipo de cambio, a la gente la empobrece por doble vía: a) produciendo una transferencia de ingresos de los consumidores a los poseedores de capital por la sustitución de importaciones, y b) cobrándole a la gente el impuesto inflacionario para sostener alto el tipo de cambio. De manera que su nuevo (¿?) modelo económico tiene la característica de producir lo que él le critica al viejo modelo.

La realidad es que el modelo de Kirchner parte de una premisa que es la siguiente: dado que tenemos dos grandes recursos productivos, trabajo y capital, y el capital tiene un costo alto en la Argentina, lo que tenemos que lograr es que la mano de obra sea barata. Es decir, entre los dos recursos mencionados, opta por abaratar deliberadamente uno de ellos: la mano de obra.

¿Por qué el costo del capital es alto en la Argentina? Porque gracias a los populismos de izquierda y de derecha, las violaciones al derecho de propiedad han estado a la orden del día en nuestro país. Esta falta de respeto por el derecho de propiedad que impera en estas tierras hace que: a) los argentinos fuguen sus capitales al exterior como forma de defender su patrimonio (Kirchner sabe muy bien acerca de cómo fugar capitales), y b) los capitales externos no vengan a la Argentina por miedo a las confiscaciones. En definitiva, por violar sistemáticamente la propiedad privada, la Argentina carece de ahorro de largo plazo para financiar su crecimiento. Esta escasez de ahorro que tiene el país se traduce en tasas de interés tan altas que si una empresa se endeuda a las tasas vigentes para invertir, lo más probable es que los intereses le coman las utilidades. Es decir, la tasa de interés es inconsistente con el sistema productivo. Y es inconsistente por la ausencia de instituciones eficientes y estables.

Es más, el comportamiento arbitrario de Kirchner hace que la incertidumbre aumente porque nadie sabe con qué exabrupto va a salir en cualquier momento. Como consecuencia de la arbitrariedad que rige en ls Argentina, el riesgo de invertir aumenta, el costo del capital sube y el país se hace inviable.

¿Qué solución le encontró Kirchner a a este problema? Hacer barata la mano de obra. En realidad, para ser sincero, esta salida la ideó Duhalde con el apoyo del radicalismo de la provincia de Buenos Aires y sectores empresariales fácilmente identificables. Y ese modelo llevado a cabo por el “padrino”, como lo llamó la esposa del presidente a Duhalde durante la campaña electoral, fue continuado por Kirchner.

El progresismo populista que aplica Kirchner tiene como centro de su política económica, justamente, lo que él denunció como la vieja política, porque le soluciona el problema de rentabilidad a las empresas a través de destrozar los salarios medidos en dólares. Es como si Kirchner fuera en la dirección que tanto se criticaba del sudeste asiático, cuando se decía que se importaban bienes desde esa región gracias a los salarios de hambre que se pagaban allí.

¿Cuál era la denuncia que se hacía contra los productos del sudeste asiático? Que esos países producían sus bienes en base a tener salarios muy bajos. Y eso es lo que genera la política económica del actual gobierno. Es más, el aumento en la brecha entre los que menos y los que más ganan, que tanta reacción adversa generó en Kirchner, confirma el modelo de redistribución regresiva del ingreso que aplica. Lo que el presidente le critica al viejo modelo se produce bajo su gobierno. Los poseedores de capital tienen rentas cada vez más altas gracias a la sustitución de importaciones, concentrando ingresos en unos pocos. Y para tratar de disimular la creciente y marcadas diferencias sociales que hoy tiene la Argentina, Kirchner intenta redistribuir ingresos controlando los precios, aunque ello implique un estallido futuro y se recurra al consumo del stock de capital para financiar los desequilibrios que generan los controles de precios.

En definitiva, el problema que tiene Kirchner es que sigue recurriendo al viejo modelo económico argentino de ignorar la relación que existe entre la seriedad institucional, el crecimiento económico y el bienestar de la población. Aunque le cueste reconocerlo, Kirchner es un fabricante de pobreza porque al no reducir el costo del capital mediante la construcción de la seriedad institucional, encuentra como única salida a su proyecto económico salarios de hambre que sean un insumo barato para los poseedores de capital.

Autor:Roberto Cachanosky

Fuente:http://www.economiaparatodos.com.ar

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